Lecciones del bebedero


Hace ya semanas que el calor aprieta fuerte y los animales del bosque mediterráneo acuden, como cada verano, fieles al bebedero.

Primero fueron los fugaces migradores como los Papamoscas Cerrojillos y Mosquiteros (Musicales y Papialbos) los que visitaron el bebedero, un auténtico oasis en medio de sus largos viajes subsaharianos. Paradas cortas, tragos largos y a seguir volando hacia el norte de Europa.

Una familia de Zorros se dejaba ver de vez en cuando , la madre guiando a su pequeño, mostrándole el camino al agua y orientándole por su territorio. Por las noches los Corzos se refrescaban en el bebedero, dejando sus huellas en el barro.

Pero con la llegada del calor comienzan a arribar los habitantes permanentes del encinar, en grupos familiares.

Visitas guiadas de familias de Pinzones, Verderones, Jilgueros, Gorriones Chillones, Carboneros, Currucas Carrasqueñas, Arrendajos ...y así un buen número de aves del bosque.

Es curioso y muy didáctico observar de cerca el proceder de los pequeños volantones. En general son un poco torpes y un mucho ruidosos, como cualquier animal jovenzuelo.

Los primeros días persiguen a su madre reclamándole comida de forma insistente, agitando las alas y mostrándole su colorido pico abierto. Pero, tras la primera semana los jóvenes volantones desarrollan una cierta autonomía, se buscan la vida probando diferentes alimentos, practicando el vuelo de una punta a la otra del bebedero, escuchando los reclamos que su madre pueda emitir. En general se limitan a observar y copiar todo lo que su madre hace. En el bebedero prestan mucha atención a como su madre elige los mejores posaderos para beber, pues su inexperiencia puede llevarles a un fácil ahogamiento. Para ocupar el mejor sitio no dudarán en pelearse con otras aves.Tras la tercera semana se independizan de sus progenitores y toman su propio camino en la vida. Siempre me ha fascinado la devoción de las madres en las aves, quizás porque no tienen ese vínculo mágico que es el cordón umbilical y me parece que el huevo es una cápsula que aisla de sentimientos a los progenitores. Pero no es así. La entrega y cuidados de la madre es total, Una mezcla de paciencia y valentía a partes iguales.

Su compromiso con su prole queda establecida por unas semanas, después los pequeños pájaros deberán salir adelante ello sólos con las lecciones aprendidas y los progenitores se embarcarán en nuevas puestas.

En la foto un Gorrión Chillón comparte posadero con un Escribano Soteño.

Lessons from the drinking station

It is hot in the Mediterranean forest and its animals come, as every summer, to visit the drinking station.

First they came the migratory birds, such as Flycatchers and Warblers, that find it as an oasis in the middle of their long trip from Africa up to Northern Europe. A quick stop, a large drink and follow the road.

Elusive mammals like the Fox family and the Roedeer pay a visit to the drinking station on few ocassions.

.But with the heat of the season it begins to arrive the regular residents of the Oak forest in family groups. Finches, Greenfinches, Goldfinches, Rock Sparrows, Great Tits, Subalpine warblers , Jays ... and a vast number of woodland birds. It's funny and very educative to observe closely the behavior of young fledglings. In general terms they are a bit clumsy and a much noisy, like any youngster animal. The first days they appear they chase their mother constantly begging for food, flapping their wings and showing off their colorful beaks wide open. But after the first week the young fledglings develop a certain autonomy, They try some different foods, practice the flying art and keep to any of mammy alert sounds. In general they observe and copy everything that mother does. In particular they pay close attention to how mother chooses the safest pearches to drink, because their inexperience may lead to an easy drowning. For stay at the best places they will not hesitate to fight with other birds.After the third week the young birds become independent of their parents and take their own way .I have always been captivated by the devotion of mothers in birds, perhaps because apparently they haven´t got that magical bond that is the umbilical cord and may presume that the egg´s shell is a capsule that isolates feelings from parents. But it's not like that.The care of the mother is complete, a mixture of patience and courage in equal parts. The commitment to their offspring last for a few weeks, Then the small birds alone should face ilife with the lessons learned and the parents will start again a new nest project.

The photo shows a Rock Sparrow sharing the place to drink with a Cirl Bunting.

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