El jardinero fiel


Con un sonoro graznido y su destello azul eléctrico al volar nos invita el Arrendajo a adentrarnos en su bosque de robles y hayas. Nunca más apropiado el término "su bosque" puesto que el bosque le debe mucho a este pájaro tan vistoso.

Como todos los Córvidos , el Arrendajo es inteligente como pocas aves. Entre otras cosas sabe contar , de modo que el fotógrafo que se esconde en su escondite esperando fotografiarle tiene que tomar la precaución de que no le vea entrar en él o bien que un compañero haga el favor de acompañarle y luego marcharse.

Su sentido de la orientación espacial es casi perfecto. Con la visión de cada uno de sus ojos es capaz de memorizar elementos del paisaje de tal manera que su cerebro puede hacer un dibujo espacial tridimensional del paisaje.

Y aquí reside el talento más grande del Arrendajo. Como es un ave sedentaria que permanece todo el año en su territorio, el bosque montano, durante los meses de otoño se dedica a recolectar los frutos maduros del bosque, las bellotas.

En una carrera frenética antes del invierno , se dedica a recoger bellotas y a esconderlas enterradas por el suelo del bosque. Cada bellota escondida queda memorizada en su mapa particular del bosque ,georeferenciada por las particularidades del entorno.

Cuando las nieves lo cubren todo y la búsqueda de comida es especialmente difícil en la montaña, el Arrendajo recorrerá sus escondites y recuperará sus tesoros, las bellotas ocultas.

Un estudio realizado en Inglaterra por investigadores puso de manifiesto que la mitad de las bellotas escondidas no fueron recogidas y comidas por los Arrendajos estudiados, de modo que esas bellotas abandonadas germinaron la primavera siguiente contribuyendo a regenerar el bosque que es su hogar.

Así es como el Arrendajo le devuelve a su bosque todo lo que éste le regaló, así es como se convierte en su jardinero.

The forest keeper

With a croaking sound and its electric blue flash flight the Eurasian Jay invites us to meet its mixed forest of oak and beech trees. Like the rest of Corvids, Jay is a smart bird. Among other virtues it can count, so wildlife photographers must take care when entering the hide or the help of a fellow that accompanies him and then leaves him alone.

Its sense of space location is almost perfect. Aimed with the vision of both of its eyes Jay is able to memorize landscape elements so that its brain can make a three-dimensional drawing. And here it lies the greatest talent of Jay. As it is a sedentary bird , Jay stays all year round in the same territory, the mountain forest .During the autumn all its efforts are dedicated to collect the Oak acorns. In a frantic race before winter, Jay collects acorns and bury them in the forest floor. Each acorn hidden is recorded in its particular forest map, geo-sited by the peculiarities of the surroundings. When the snow covers everything and the search for food is especially difficult in the mountains, Jay will travel the forest and visit the places where the hidden acorns lay A study conducted by researchers in England revealed that half of the hidden acorns were not collected and eaten by studied Jays, so those abandoned acorns will germinate the following spring season contributing to regenerate the forest that is HOME. That's how Jay takes care of its forest, becoming its faithful forest keeper.

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